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04 junio 2009

18 - PdVP - Un día más y otro después de ese



Por John J. Mejía

En el 2008 vio la luz la serie Bravo nuevo día (Brand new day) que marcó para muchos un "reboot" o vuelta a empezar para el cómic del aracnido favorito de todos: Spider-Man! Sin embargo, este reinicio tuvo una gestación bastante polémica ya que implicó terminar con uno de los matrimonios que, si bien estaba lejos de ser perfecto, si había permanecido estable a lo largo de varios años. Pero demos un repaso a lo que ocurrió entonces y dónde estamos hoy.


Importante! Este artículo contiene SPOILERS sobre los acontecimientos más recientes en los cómics de Spider-Man. Procede y lee con precaución!

En el 2007 Marvel Cómics publicó su mega-evento anual, uno al que llamó Guerra Civil. En esta saga se las vieron héroes contra héroes, unos a favor de trabajar bajo la supervisión del Gobierno y revelar su identidad secreta y otros en contra. Para aquel entonces, Peter Parker (Spider-Man) se encontraba deslumbrado por su nuevo tutor, Tony Stark (Iron Man) y siguiendo sus pasos, le reveló al mundo su identidad secreta en una conferencia de prensa. Las consecuencias no se hicieron esperar. Demandas por montón (incluyendo una de su antiguo jefe y editor del Daily Bugle, Jonah Jameson!) y por supuesto, amenazas. La diferencia era que ahora las amenazas no iban contra un desconocido tras una máscara sino directamente contra Peter Parker y su familia: su esposa Mary Jane y su tía May Parker.

Peter perdió la protección de Tony Stark cuando decidió pasarse al bando de los héroes no registrados y se convirtió en prófugo de la justicia. Para rematar, un matón del Kingpin lo encontró y en un intento por asesinarlo, hirió de muerte a su tía May. En ese momento pensé que finalmente Joe Quesada (editor en Jefe de Marvel) había decidido que la buena tía ya había cumplido su ciclo y que iba a ponerla a buen recaudo, lo que ya hicieron antes (en una conmovedora escena en Amazing Spider-Man #400) y que deshicieron con un flojo argumento meses después, cuando también revivieron al Duende Verde original, Norman Osborn. Haciendo negación me rehusé a aceptar que ciertos rumores publicados en Internet meses antes pudieran ser ciertos, pero el diablo (literalmente) metió sus manos en la vida de Arañito.

El día que lo cambio todo

2007 fue el año en que Michael Straczynski y Joe Quesada unieron fuerzas para crear una de las más polémicas publicaciones en la historia reciente de Spider-Man: Un día más (One more day). En dichas páginas, Peter acude desesperado a sus amigos buscando alguien que lo ayude a salvar a su tía. Todos debemos morir algún día, es algo que acepta Peter, pero se niega a que ella muera por culpa suya. En tal estado de desespero, acude en su auxilio ningún otro que Mefisto, la encarnación del diablo en Marvel Comics (que no, que no es el mismo Quesada, no insistan). A cambio de salvar a su tía, Mefisto pide algo mejor que las atormentadas almas de Peter Parker y de Mary Jane. Lo que desea a cambio es su matrimonio: ninguno recordará que estuvieron casados aunque sentirán en el fondo de sus corazones que perdieron algo muy valioso y ese tormento es el dulce placer que Mefisto desea. Finalmente, es Mary Jane quien acepta.

Y todo se tornó blanco... o negro... o simplemente, diferente. Al final, tenemos a un Peter Parker soltero, viviendo de nuevo en casa de su tía y celebrando con sus amigos, entre los que figura Harry Orborn (fallecido memorablemente en Spectacular Spider-Man #200 víctima del suero que lo convirtió en Duende Verde siguiendo los pasos de su padre) y entre quienes brilla por su ausencia la espectacular Mary Jane Watson. ¿Qué celebran? El inicio de un bravo nuevo día (Brand new day) y con él, una nueva etapa en la historia de Arañito, la que retomaremos en breve.

Mucho se especuló y mucho se escribió en Internet sobre este acontecimiento. Straczynski particularmente quiso lavarse las manos argumentando que la historia fue básicamente un dictado editorial, igual que muchas otras que escribió y por las que fue odiado, como su infame Pecados del pasado donde mancilla la imagen de Gwen Stacy o la mutación a que sometió a Spider-Man para dotarlo, entre otros, de lanzatelas orgánicos (si, como en las películas). Pero así lo niegue, firmó esos cómics como co-autor junto a Quesada y debe aceptar la responsabilidad. Como dijo Ben Parker en los cómics: "Con un gran poder, viene una gran responsabilidad".

El día siguiente

2008 no fue sólo al año en que (a la vista de todos) Spider-Man fue "rebooteado". Bravo nuevo día no marcó sólo el inicio de una nueva etapa en la vida del personaje sino también de la forma como su cómic era publicado. A partir de Amazing Spider-Man #546, el título comenzó a publicarse tres veces al mes, contando una única historia secuencial usualmente a tres partes. Todos los demás títulos mensuales fueron cancelados. ¿Y todo para qué? Pues para contar las historias de este Peter Parker soltero, que de vivir en casa de su tía se independizó y se fue a vivir a un apartamento en compañía de un policía (que formaba parte de un grupo que quiso incriminar a Spider-Man como asesino en serie, cosas que le pasan a cualquiera que se llame Peter Parker), para verlo enfrentarse con nuevos enemigos como el Anti-Venom (no, no estoy bromeando) o la más reciente evolución del linaje de los Duendes: Menace. ¿Qué le preocupa? Su trabajo, no perder la cabeza cuando sale en disfraz y que Norman Osborn (ahora uno de los hombres más poderosos de América) pueda de alguna forma recordar que él y Araña son uno solo... esteee... ¿Perdón?

En el nuevo status quo de Spider-Man, nadie, absolutamente nadie, conoce su identidad secreta. Fue sólo hasta hace poco que uno de sus más cercanos amigos, Johnny Storm, la Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos, lo encaró al respecto. Spider-Man le reveló a los Cuatro Fantásticos que él y "otros" hicieron algo que hizo que todos olvidaran quien era y que si lo intentaban, no pudieran juntar las pistas para descubrirlo. A menos claro, que vean su rosto sin la máscara, cosa que les permite ver y en ese momento, los Cuatro Fantásticos recuerdan todo sobre Peter Parker.

Y eso no es todo. Harry Osborn regresó de entre los muertos no por arte de magia, sino que lo hizo igual que su padre. El suero que lo convirtió en Duende y lo llevó a su "muerte" le permitió revivir. Norman mantuvo su resurrección en secreto y lo recluyó en varios hospitales en Europa hasta que su condición fue normal, libre de la sicosis inducida por el suero Verde ese. Así las cosas, el regreso de Harry y la restauración de la identidad secreta no fueron cosa de Mefisto, como se creyó en su día. Pronto quedo claro que entre los eventos de Un día más y Bravo nuevo día transcurrieron varios meses, durante los cuales sucedieron todas estas cosas que de a poco se han ido revelando.

Queda pendiente saber por qué perdió sus lanzatelas orgánicos (aunque honestamente, me importa muy poco en tanto mantenga los lanzatelas mecánicos y su limitado contenido de telaraña), quienes lo ayudaron para recuperar su identidad secreta y por sobre todo, el qué pasó con Mary Jane. El trato con el diablo era acabar con el matrimonio, no acabar con ella. Así que ¿dónde ha estado MJ todo este tiempo? ¿Lo sabe acaso el nuevo alcalde de New York, Jonah J. Jameson? (¡si, creelo, el bueno JJJ es el alcalde ahora!) ¿Lo sabe acaso el nuevo novio de la tía May que por cosas del destino es el padre de JJJ? ¿Lo sabe acaso la novia embarazada de Harry que es además la genocida conocida como Menace? Nah... ninguno de ellos lo sabe. Tampoco nosotros, pero ya está claro que la pelirroja regresa en Amazing Spider-Man #600 o uno de los números siguientes, junto con el viejo conocido de Otto Octavio a quien de cariño llamamos Octopus.

Algún día del mañana

Para quienes detestaron el concepto de la ruptura del matrimonio de Peter y Mary Jane, en las publicaciones diarias en periódicos (que también dieron por terminado el matrimonio) en dias pasados publicaron una página dominical en la que Peter despierta y se da cuenta que su vida de soltero fue tan solo un sueño y que Mary Jane es su esposa todavía, que está mejor que nunca y que lo saluda coqueta recién salida del baño. ¿Será que los comics siguen esa misma línea? Habrá que ver.

Como sea, las aventuras reciente de Spider-Man le han dado un fresco a la historia que ya venía demasiado saturada de pesadumbre y de viejos enemigos. En últimas, este "reboot" que no lo fue del todo, quizás si ha servido para algo y con el correr de los días y conforme se desvele el misterio de lo que realmente pasó al final de Un día más, quizás muchos fans decidan regresar luego de darle la espalda a este querido personaje (yo mismo lo hice por un tiempo, pero no más de lo que lo tenía abandonado antes de Guerra Civil). De hecho, este es un buen momento para hacerlo, de camino al mencionado #600. Porque sepan que en esta historia, no todo es lo que parece y que después de este, otro día seguirá. Otra historia se contará, pero el trepamuros que amamos (con suerte), permanecerá.

“Nuff said”, como diría el bueno de Stan Lee, que en paz descanse. No, no me malinterpreten. Stan está vivito y coleando, disfrutando de cada centavo ganado en abundancia cada que estos “escándalos” comiqueros se presentan, porque para bien o mal, hacen que las ventas se disparen por unos cuantos números.

Hasta la próxima!

Referencias:


11 agosto 2008

17 - PdVP - De caidas y levantarse: mi historia con Geoff Johns



Por John J. Mejía

Quienes hayan leido las ediciones anteriores de esta columna, habrán notado como de un tiempo para acá uno de los escritores a quienes más odiaba y culpaba del gran desastre que es hoy la línea DC (a mi juicio al menos) ha ido levántandose en gracia al punto que hoy día ya no le "odio" tanto. Me refieron por supuesto a Geoff Johns.

Antes de continuar, aclaro que las percepciones del trabajo de Johns en sus diferentes títulos es enteramente personal y no compromete al editorial ejecutivo de Comic Verso, bla bla bla. O sea, como bien reza el título de la columna, estan por leer un punto de vista personal. Adelante!


Geoff Johns (nacido en enero de 1973) era un nombre desconocido para mi hasta su llegada a la serie Flash en el #164 (2000). Para entonces ya no seguía en detalle las historias del velocista escarlata (abandoné practicamente la serie luego de la salida definitiva de Mark Waid en Flash #159) y seguro su nombre habría pasado sin pena ni gloria, de no ser por el anuncio de un no-reboot del personaje unos meses después.

Para los entendidos, se llama reboot o reinicio (que de hecho es una palabra que de acuerdo al diccionario no existe) al hecho de comenzar de ceros con la historia de un personaje, eliminando toda su historia pasada. Casos bastante conocidos, el "reboot" de Superman en 1986 por John Byrne y el de Batman en cines con "Batman Begins" o más recientemente y también bastante familiar, el de la franquicia 007 con "Casino Royale". Ahora, un "no-reboot" es cuando el autor quiere contar de ceros la historia de un personaje sin tener que "borrar" su historia pasada, una especie de "borrón y cuenta nueva" pero en el mismo punto que quedamos. Esto rara vez funciona y DC no aprendió la lección, luego del caos que generó con su "no-reboot" de Superman en el 2003 (en Superman #200 y la serie Birthright).

El "no-reboot" de Flash consistió en borrar de la memoria de todo ser vivo el recuerdo que Wally West era el Flash, incluso de la memoria del mismo Wally. Así, el autor pudo de nuevo contar la sorpresa del protagonista esa primer vez que usa sus poderes, su reencuentro con la Liga de la Justicia, etc. etc. Lo traumático fue que para llegar a dicho punto, Johns diseño una historia donde los hijos gemelos de Wally eran asesinados por una nueva versión de Zoom (enemigo clásico de Flash), comenzando así una larga carrera de muertes en el Universo DC. No me extrañaría que Johns sea el autor con un mayor número de personajes DC muertos de las mas diversas y horrendas formas, algo que lamentablemente ha pasado a formar parte de su firma personal. ¿Recuerdan que al ver una película de Arnold Scharzenegger siempre se estaba a la espera de cuando mencionaba su celebre frase "Volveré" (si fanaticos, esta frase aparece por vez primera en Terminator y sigue en muchas de las películas posteriores de Arnold, siendo en si misma uno de los chistes en "El último héroe de acción") ? Bueno, cuando lees un cómic de Johns siempre estas a la espera de ver que nuevas formas tiene para matar a sus personajes, pasando por héroes, villanos y todo el que esté en medio.

Luego de este primer desacierto, Johns cometió un segundo sacrilegio: Fue el encargado de traer de vuelta a Hal Jordan. Se que esto pudo ser o no idea suya, algunos dirán que debo culpar a los editores que son en últimas quienes tienen la última palabra en cuanto a lo que hacen los escritores. Pero lo cierto es, como comprobó J.M. Straczinski (a quien se le culpa de habar manchado la memoria de un querido personaje del mundo de Spider-Man como lo fue Gwen Stacy y de ser uno de los responsables del reciente "reboot" de Arañito), la culpa siempre recae sobre el escritor. El editor será por siempre odiado, como bien lo saben Dan Didio y Joe Quesada (editores en jefe de DC Comics y Marvel Comics, respectivamente), pero es el escritor quien aparece en la memoria colectiva de los fans. Nadie dirá "Didio revivió a Jordan" o "Carlin mató a Superman!". No. Para el fan, "Johns revivió a Jordan" y "Dan Jurgens mató a Superman".

Pero ¿por qué odiar el regreso de Hal? Hal Jordan fue el primer Linterna Verde de la era de Plata, el que inicio la mitología de los Guardianes del Universo. En su época, se retiró, regresó y cayó al lado Oscuro cuando destruyó Oa (planeta hogar de los Guardianes) y se convirtió en el infame Paralax, para luego redimirse en la Noche Final (1996). Contrario a muchos fans de Jordan, encontré las historias de Emerald Twilight (la caída de Oa y los Guardianes), Noche Final y Hora Cero (donde Parallax es el villano principal), bastante entretenidas y la transición de héroe a villano a héroe de Jordan resultó coherente. Un poco exagerado en sus reacciones, pero ¿no es así siempre en los cómics de superhéroes?. Y lo mejor, disfruté acompañando a Kyle Rayner en su surgimiento como el único Linterna Verde del Universo DC. Luego, cuando los Guardianes volvieron, supe que habian cambios grandes por llegar. ¿Y quién puede culpar a DC? El concepto de los Guardianes y sus Linterna Verde Corps (no tengo un termino equivalente que suene bien, pero entiendan que Corps es algo así como "tropa"), así como su participación en la misma creación del multi-Universo DC, es una de las mejores del medio y no podían permitirse perderla. Renovarla, fortificarla, era su deber. Y eso hicieron. Y claro, no conformes, debian traer de vuelta el que siempre fue llamado "El mejor Linterna Verde" de todos los tiempos: Hal Jordan. Y como he dicho en otras entregas, Johns lo hizo con una historia bien contada, que explicaba de forma coherente el por qué de la locura de Jordan y su caída al lado oscuro. Los años que siguieron, me mantuve a la espectativa de cuándo Johns mataría a Rayner. Y casi creí que lo haría durante la reciente saga las Guerras de los Siniestro Corps. Sorpresivamente, cuando ya veía venir el golpe de gracia, Rayner vivió para contarlo y continúa siendo uno de los Linterna Verdes de la Tierra. Y aunque para entonces detestaba a Johns por la variable calidad de su trabajo en Crisis Infinita (donde el conteo de masacres llegó al ridiculo y mancilló la memoria de personajes amados en Crisis en Tierras Infinitas de 1985), consideré que debía darle a este autor otra oportunidad. El mantener vivo a Kyle Rayner le ganó ese derecho.

Y su oportunidad llegó.


Luego de su fiasco en "Crisis Infinita" en 2006, DC anunció que Geoff Johns tomaría las riendas de uno de los títulos de la serie Superman, la serie insignia de DC, la que inició todo el género de superhéroes en 1938: Action Comics. Sacrilegio! pensé en su momento, pero que remedio. Resignado, me arriesgué y leí los primeros números, donde se notaba la clara tendencia de Johns por continuar el trabajo previo con el personaje, de retornarlo a su versión pre-Byrne, pero mezclado en una amalgama con la película Superman de Richard Donner (quien participó como co-escritor en varios de los primeros números de Geoff Johns en Action). Poderes exagerados (super-memoria, capacidad para leer obras completas comprimidas en un micro punto), la aparición de la Fortaleza de Cristal en el ártico, el regreso de Zod (creo que es la tercera encarnación de este General en los comics modernos) y una nueva historia de trasfondo para el planeta Krypton, fueron sus primeras "contribuciones" al mito de Superman. Nada de esto puede catalogarse como malo o reprochable, de hecho, estos "no-reboots" del entorno de Superman han servido bastante para limpiar el desordenado closet del Hombre de Acero. Además, sus historias han resultado entretenidas y con el apoyo de artistas como Adam Kubert y Gary Frank han sido agradables a la vista, punto importante en esto de los cómics.

Decidido a rescatar las raices no solo del personaje cabecera del título sino también de sus coestelares, Johns recuperó muchos personajes secundarios, compañeros de Clark Kent en el Daily Planet y restableció a villanos como Lex Luthor, a quien le devolvió su esencia de cientifico criminal. Y en el número #865 (2008) de Action Comics, Johns la emprendió con Toyman: el Juguetero.

La historia de Winslow Schott o Toyman habia sido recontada varias veces. Durante la época de Jurgens (por allá en los 90s), Toyman tocó fondo cuando se convirtió en el asesino del hijo pequeño de la periodista Catherine Grant. Su comportamiento continuó a partir de entonces de forma errática y finalmente apareció una versión Toyman en traje de muñeco que recordaba a la serie Animada en TV de Superman de los 90s. ¿Qué más podría hacer Johns para rescatar a este personaje o ponerlo finalmente en la tumba? Hizo lo único que le quedaba y en lo que tiene vasta experiencia: librarlo de toda culpa (o casi). Con una breve explicación, Johns convence al público que Toyman no es el sicopáta asesino de niños, ni un traumatizado demente oculto en un traje de muñeco. Esas versiones y otras que han circulado, habian sido "robots" creados por él para suplantarlo en épocas de crisis. Estos robots tan perfectos que podían engañar al mismo Superman, tenían sin embargo sus fallos, uno de ellos hizo que una copia suya matara al hijo de Cat, una culpa que Schott todavía carga a cuestas. Aclaro, no soy fanático particular de Toyman ni mucho menos, pero extrañaba el hecho que a diferencia de Batman, los enemigos de Superman no eran sicópatas asesinos y con esta historia (y de hecho lo deja claro en el cómic cuando Schott es confrontado por Batman), en cierta forma Johns redime al personaje y a si mismo, mostrando que tiene respeto por el gran Azul y su entorno. En una sola edición, sin múltiples arcos, Johns restauró un viejo villano y nos recordó que tan solo se trata de un sujeto con conflictos que lo que menos quiere es tener las manos manchadas de sangre. ¿Será que Johns se cansó también de tener las suyas manchadas?

No le apuesten a eso.

En la reciente Final Crisis - Rogues Revenge, Johns retoma su marca clásica y muestra un par de muertes violentas y casi innecesarias. Y ya se anunció uno mas durante su arco actual en Action Comics. En la historia, retoma al clásico Brainiac que encoge y embotella ciudades y explica quienes eran las versiones previas de este villano aparecidas en cómics anteriores de Superman, demostrando con este nuevo "no-reboot" respeto por el trabajo de sus cólegas en el pasado, a la vez que proyecta su propuesta para el futuro. Es de apreciar que en este título no han ocurrido muertes truculentas como en otros de su autoría, aunque se ven algunas escenas escalofriantes cuando Brainiac aparece en Krypton, pero sirven para reflejar la frialdad de un enemigo al que realmente no se conoce. Y esa muerte adicional que mencioné, espero sirva a un propósito y sea algo mas que copiar el status-quo que tenía Superman en la película de Donner y que a su vez fue copiada de la serie de TV de George Reeves (si esa pista no les da una clara idea de lo que se viene, no son fanáticos de Superman como yo, así que tendrán que ser pacientes y esperar un poco más a que se publique el cómic en cuestión).

En estos años en los cómics, Geoff Johns ha demostrado que a) es un excelente narrador de historias cuando se lo propone o lo dejan y cuando no, trata cuando menos de contar una historia decente pese a lo absurdos que puedan ser los delineamientos editoriales; b) que es un autor sabe resolver grandes problemas de continuidad con explicaciones breves y sencillas, de las que tiene claro son mucho más funcionales en cómics con tantos años encima, donde entrar a profundizar es arriesgarse a crear nuevos conflictos; c) que pese a todo, tiene respeto por los grandes personajes como Linterna Verde o Superman; y d) que tiene lamentablemente una debilidad enfermiza por muertes violentas, pero nadie es perfecto.

The Flash: RebirthComo a todo el que se meta con personajes clásicos, Geoff Johns ha sido, es y será odiado y admirado por los fans de estos personajes. Le ha tocado bailar con varios regresos y se viene con otro mas: Barry Allen, el Flash anterior a Wally West. Siendo un fan de Wally ya imaginaran mi reacción, pero siendo justos, a la luz de sus últimos trabajos le daré el beneficio de la duda y esperaré a ver que historias va a contar y qué piensa hacer con Wally, mientras cruzo los dedos para que reviva al único corredor al que le aplaudiría por hacerlo: Bart Allen. Y sería justo que lo hiciera, siendo el mismo Johns uno de los artifices de su deceso luego de los muchos cambios a que sometió a este personaje. Si, hoy día sabemos que le fue impuesto por la editorial hacer dichos cambios, mismos que comprometieron la naturaleza divertida del personaje de Impulse y que lo llevaron a la muerte luego de asumir forzadamente el manto de Flash, pero como dije antes, la culpa siempre recaerá sobre el escritor. Lo siento, así es la vida.

Como ven, Johns ha conseguido levantar su nombre en mi aprecio personal. Dicen que unas pocas acciones buenas no pueden borrar una historia de acciones malas, pero hay excepciones. A veces. Puede que estes de acuerdo, como puede que no. Al fin y al cabo, este es tan solo un punto de vista personal.

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16 junio 2008

16 - PdVP - La alegría del primer Cómic



Por John J. Mejía

Meditaba camino al trabajo sobre cómo comenzar este artículo. Un artículo que originalmente planeaba titular "¿Por qué me gustan los cómics?". Así que entre paso y paso comencé a hacer remembranza de aquellos años mozos cuando descubrí mi primer cómic o mi primer historieta, porque por aquellos lejanos días la palabra cómic era ajena a mi vocabulrio.

El fin de uno, el nuevo comienzo de otro

Quienes hayan leído artículos pasados supondrán que tan feliz encuentro tuvo lugar con el número 75 de Superman, aquel celebre capítulo en que el Hombre de Acero muere a manos de Doomsday, pero se equivocan.

En la segunda mitad del año 92, la noticia de la inminente muerte del primer superhéroe me hizo regresar a los cómics, un mundo que había abandonado al terminar mis estudios de bachillerato (o secundaria como le llaman en otras latitudes) y que no creí reencontrar estando en la Universidad. Fue para ese diciembre que tuve en mis manos mi primer cómic original en idioma inglés, regalo de Navidad de mis hermanas (y uno de los que recuerdo con más cariño). Se trataba del número 74 de la colección, cuando Superman se encuentra por vez primera con Doomsday. Andaba completamente desubicado entonces, no conocía a Booster Gold ni a Blue Bettle, ni mucho menos a Maxima, personajes con los que aquel número iniciaba en su primer página, pero aún así estaba emocionado por tener conmigo esos "monitos", como se les llamó alguna vez.

Una gratitud eterna

En mi búsqueda por aquella "primera vez" me remonto ahora a un número de Spider-Man en que enfrenta a un tipo vestido en traje de gorila, o mejor dicho, en un disfraz de "Gibón". Calculo que fue a finales de los 70s, en un número 16 de la colección impresa por Editorial Greco (que luego cambiaria de nombre), con dibujos a blanco y negro, o mejor dicho, a blanco y café. Supongo que el café era mas barato que el negro. Hoy día muchos dirán "que horror!", pero al niño y aspirante a dibujante que había en mi poco le importaba. La razón era simple. Aquel número no me impactó por su historia (era una segunda parte así que tocó cogerla al vuelo) sino por la calidad de sus dibujos. Increíblemente, si hay algo que extraño, es que los cómics de superhéroes no vengan a blanco y negro. Era sorprendente la cantidad de detalles que podías encontrar entonces y como el color era un lujo, algo que ponían en "pos-producción" y no parte integral del dibujo, parecía que aquello servía como incentivo para que los dibujantes y entintadores pusieran el alma en cada página. Creo que ese número lo dibujaba John Romita Sr. (aunque en aquel entonces no se le conocía con el título "Sr." o "Senior"), una leyenda para los fans de hoy. Y fueron precisamente sus dibujos los que me llevaron a casi que obligar a mi padre a conseguir al Hombre Araña cada semana.

¿Cada semana?

¡Sí! ¡El Hombre Araña aparecía en las tiendas cada semana! Algo que hoy se considera una novedad con los tres publicaciones por mes de Amazing Spider-Man o las "innovadoras" series semanales de DC Comics, la que este año se titula Trinity. Eso que es hoy una nueva onda en el mercado americano, en Colombia, hace muchos años era la costumbre. Y aunque era todo una excentricidad "desperdiciar" dinero en esa época (y casi que lo es hoy día también), en aquellas revistas de historietas, mi padre se esforzaba por no llegar a casa sin ellas. Así son los padres con sus hijos: alcahuetas. ¡Gracias papá!

Volviendo al caso, esa tampoco fue mi primera vez con los cómics ni mucho menos con los superhéroes.

Todo empieza en la familia

Esforzando la memoria y pasando por sobre los traumas de la infancia, llego al recuerdo de mi bien amado tío. El tenía cuando yo era niño un negocito de ventas de refrescos y para compensar, compraba revistas para alquilarlas. Así es, hace muchos años la gente pagaba por leer revistas de todo tipo, incluidas y por sobre todo, las de historietas. Fue allí donde pude leer mucho de Superman, Batman, el olvidado Killing (una foto-revista mexicana que me encantaba) y por supuesto, todas y cada una de las aventuras de Mickey, Donald, Tribilín, Tío Rico y demás personajes Disney. Y no era el dibujo o la historia en si, era el conjunto de los dos los que me atrapaban entonces. El poder disfrutar de esa lectura y encontrar a la vuelta de cada página qué nuevo traspiés encontrarían esos personajes, qué nuevas situaciones debían sortear para completar su aventura, sin esperar que en el proceso cambiaran su forma de ser, se hicieran más grandes o menos torpes. Y aunque esos fueron momentos gratos en los que absorbí la mayor cantidad de historietas durante mi infancia, no fueron, tampoco, los primeros. Así que de vuelta al torbellino del tiempo, pero no se aburran que ya casi llegamos a puerto.

El vicio dominguero

Si bien los cómics no eran parte obligada de la canasta familiar, si lo era el periódico. Y por años, cada mañana de domingo esperaba con ansia esos pliegos de papel impreso que contenían usualmente un suplemento adicional: Las tiras cómicas dominicales. La primera que recuerdo venía con los usuales relatos cortos de Olafo, Lorenzo y Pepita, Educando a Papá y uno que no conocía entonces y con el que luego me hice muy familiar: El Fantasma. Y en la penúltima página, en la segunda mitad aparecía un "La liga de la Justicia presenta: Superman". Y he allí el primer encuentro impreso con el héroe que sería la luz de mi vida (exagero claro, para efectos del artículo). Ya lo conocía por los programas matinales de los sábados con los Superamigos, pero creo que esa fue la primera vez que lo vi dibujado en el papel y lo seguí los domingos por muchos años más. Aquella primera vez (que debió ser cuando tenia unos 6 o 7 años supongo) el Hombre de Acero aparecía solo en una viñeta y sin capa, porque esa la llevaba Flash para evitar no se que cosa y curiosamente, ésta se estiraba conforme Flash corría sujetándola. Hoy día creo que no se estiraba sino que era parte del lenguaje del cómic para representar algo que no recuerdo qué era, pero que yo sepa, entre las propiedades de la capa nunca estuvo el de estirarse así. Siendo niño, entenderán que solo quería ver a mis héroes en acción sin darle mucha lógica a la acción contenida en esos cuadros. Y eso era precisamente lo que hacía.

En los años que siguieron fue a través de las tiras dominicales que seguí mis primeras aventuras del Hombre Araña (no se los había dicho ya?), El increíble Hulk (y pensar que por muchos años creí que "Hulk" significaba "Hombre" por culpa de la serie de televisión, hasta que la curiosidad cuando lo vi en los cómics de Greco, que para ese número cambió de nombre a Cinco, me hizo buscarlo en el diccionario bilingüe Bantam de tapa roja y entender por qué lo llamaban "Armatoste"), Roldán el Temerario (que asumí luego era una copia de Flash Gordon, ¡qué inocente!, ¡¿no?! ¡Eran el mismo!), Mandrake el mago, Brick Bradford y su "trompo del tiempo", etc. etc. y un largo etc. Pero si creen que llegamos al final, se equivocan de nuevo. Ese tampoco fue mi primer cómic.

El inicio de un camino poco aburrido

Ahora si vamos a descubrir el misterio. Eso creo. Y es un creo muy grande porque a mis 37 años mis recuerdos de infancia son increíblemente vagos. Pero estoy casi seguro que aquella historieta que inspiró mi afición por la lectura de estas aventuras contadas en cuadritos, por los diálogos en eso que luego supe se llamaban "globos", que me enseñó las convenciones de las historias ilustradas, del qué significaban aquellas líneas cuando aparecían corriendo, o los gráficos en los globos que en realidad significaban malas palabras, no fue otro que el superhéroe favorito de Latinoamérica. No, no fue Mafalda, Boggey el Aceitoso o Kalimán el hombre increíble. Tampoco Memín, o el señor de la Selva Arandú (a poco creyeron que hablaba de Tarzán? Bueno, él tampoco fue). Se trata del inmortal, el único... Si señores: Condorito. Las historias de Condorito eran usualmente de una o dos páginas antes de alcanzar el "Plop!", pero habían también contados relatos de cuatro páginas con trama, nudo y desenlace jocoso y esos eran mis favoritos. Recuerdo con cariño aquellos relatos del chileno René Ríos (mejor conocido como Pepo) con el compadre Chuma, Huevoduro, Comegato, la sensual Yayita, el pesado saco de plomo del Pepe Cortisona y el travieso Coné. Se que quizás muchos (especialmente aquellos con una década menos encima) dirán que tengo mucha personalidad para admitir algo así y se burlarán a mis espaldas (lo que sería innecesario siendo que no puedo verles las caras al otro lado de la pantalla mientras leen este blog), pero así fue. De no haber sido por la alegría que encontré leyendo las aventuras a cuatro colores de Condorito, quizás nunca le habría dado a los cómics "mas serios" de superhéroes una oportunidad.

Como ven, ha sido un camino largo desde aquellos primeros cómics y ha sido divertido transitarlo, ver crecer y evolucionar esa fuente de afición. Es un camino que todavía no he terminado de recorrer y la verdad, a pesar de las decepciones que a veces se encuentran, hay tantos ratos alegres, tantos sueños compartidos, tantas emociones involucradas, que no quiero que termine.

Y sobre el artículo que originalmente planeaba escribir, creo que lo dejaré para otra ocasión. Seguro estan de acuerdo que por ahora, ha sido suficiente. Lo único que lamento es no haber tenido de niño la visión de guardar esos primeros cómics. Hubiera sido divertido volver a leerlos.

Es sólo un punto de vista personal, gracias por permitirme compartirlo.

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23 mayo 2008

15 - PdVP - Los tiempos cambian y siguen cambiando



Por John J. Mejía
Los cómics solian ser divertidos.
Hubo una época en la que corría a buscar mis cómics favoritos y deleitarme con las aventuras de héroes como Superman, Batman o Spider-Man. Era una época más inocente, donde no se encontraba sangre, sexo ni malas palabras en los cómics, aunque debo admitirlo, eso fue seguramente debido a la fuerte limitación editorial al respecto (amparada bajo el famoso sello de aprobación de cómics que obligaba a las publicaciones norteamericanas a ceñirse a ciertas normas). No era necesario ver a mi héroe favorito sangrar en cada capítulo para que disfrutara de sus aventuras. Era una época en la que con solo 32 páginas contaban una historia donde se salvaba el mundo, el Universo o al hijo del vecino, sin preocuparse por trazar una historia de múltiples partes. Pero cuando esas historias multiparte llegaban, había usualmente en juego mucho más que solo salvar al universo, o al multiverso. Y aún cuando sabias que tu héroe iba a ganar, disfrutabas el viaje. Eso era todo lo que pedías a cambio por tu dedicación.

Los tiempos cambian

Los cómics de hoy estan plagados de sangre (violencia siempre ha habido, aunque no siempre de forma tan agresiva), sexo y malas palabras. Ya hay pocos tabús sobre lo que está permitido hacer o no con un personaje y su historia, aunque pocos lo aprovechan para bien. Curiosamente, el cambio no fue algo progresivo como alguien podría pensar, sino que fue más bien algo que entró de pronto y se quedó porque, admitamoslo, sangre y sexo venden y venden bien. Cuando regresé al mundo de los cómics, me encontré con que estos eran todavía un tanto inocentes y estamos hablando del año 1992. Más de 10 años de eso dirán algunos, pero estamos hablando de personajes que llevan 70 años o más de existencia (Superman está de Aniversario por estos días), asi que eso hace que 10 sean poco tiempo realmente. El cambio a partir de ese momento fue cada vez mayor y quizás haya sido coincidencia, pero creo empezó con la muerte de Superman. Si la muerte de Gwen Stacy representó el fin de la inocencia en los cómics, la muerte de Superman fue el fin de lo prohibido. A la sangre y violencia cada vez más explicita se le sumaron las insinuaciones sexuales, violaciones (como la involucrada en la ya hoy celebre Crisis de identidad publicada en 2004 por DC Cómics) y hasta más. Finalmente, el sello de aprobación de los cómics en norteamérica cayó y ya ni siquiera las malas palabras son enmascaradas con los clásicos "%&$&%&$!!" sino que explicitamente leemos a los personajes decir "hijodexxxx!" (sin las "x" de por medio, claro).

Los tiempos cambian y las justificaciones empeoran

De estos temas he escrito antes en este blog. Y acepto que aunque no comparta las razones para estos cambios (que los lectores han crecido y es necesario darles temas más fuertes, es el argumento favorito de los editores, mientras que culpar al sello de aprobación y definirlo como una camisa de fuerza que cercenaba la libertad creativa era el argumento usado por otros), llegué a disfrutar muchos de ellos en su momento, como por ejemplo la fractura de espalda de Batman a manos de Bane en la clásica saga Knigthfall (1993) o la salvaje toma de los anillos de los Linternas Verdes por Hal Jordan en la controversial Emerald Twiligth (1994). Pero con el tiempo estas historias comenzaran a tornarse inevitablemente repetitivas. Y es que cuántas veces puedes tener a Superman reventado a morir antes que deje de ser llamativo? Cuántas veces van a amenazar con matar a Batman cuando todos saben que no va a ocurrir? A cuántos personajes tendrán que convertir en gays o lesbianas o asesinos sicóticos antes que entiendan que estos cambios por si solos no bastan si no hay una buena historia que lo sustente? Dos ejemplos para mi gusto: la muerte de millones en Coast City y su imposibilidad para hacer algo al respecto llevó a Hal Jordan a emprender una cruzada para hacerse al poder de todos los Linterna Verde y convertirse finalmente en Parallax. Yo me lo creí. Pero hacer que un berrinche convirtiera al Lex Luthor salvador del único Universo que sobrevivió a la Crisis en Tierras Infinitas en supervillano, no me convenció del todo.

Los tiempos cambian pero los fanáticos continuan

El fanático de los cómics, al igual que el resto de los mortales de este planeta, es una criatura de costumbres. Y cuando le cambias las costumbres pues es solo cuestión de tiempo antes que se ajuste y se amolde de nuevo a ellas. Eso lo saben los editores y por eso saben que no importa cuanto pataleemos, nos quejemos y despotriquemos de su trabajo, al final lo aceptaremos y nos acostumbraremos. Es el proceso en sí el que resulta un tanto doloroso. Cómo puedo leer de nuevo una historia de Spider-Man cuando se que el personaje hizo a un lado todo lo que siempre defendió desde los 60s (su integridad como persona!) e hizo un pacto con el mismisimo diablo para salvar la vida de su anciana tía? (esta bien, seamos justos, lo hizo con Mephisto pero para los efectos es lo mismo). Cómo puedo disfrutar las aventuras de Superman cuando se que DC (su casa editora) ha hecho trizas los origenes establecidos del personaje y hay amenazas de que todo va a cambiar de nuevo con la próxima Crisis Final? A veces recuerdo mi reacción cuando supe del reinicio de Superman por allá en 1986 y nada sabía de la tal Crisis en Tierras Infinitas que se usó como marco de lanzamiento para ese cambio. Pensé: "Super!", pensé al leer ese primer número escrito y dibujado por John Byrne. Y cuando tiempo después leí en Internet lo que había ocurrido en la mentada Crisis, exclamé "eso estuvo de remate!" y se me despertaron unas ganas increíbles de leerlo. Cuándo fue la última vez que supe de un evento en los cómics y dijera: "quiero leerlo" ? cuando anunciaron la pasada Crisis Infinita (2005), estaba entusiasmado con la idea. Pero cuando vi como la desarrollaban, como introducian violencia de forma abusiva para justificarla (la Mujer Maravilla torciéndole el cuello a un hombre para matarlo, Batman esquizofrenico, Superman sin la chispa que siempre lo caracterizó como el héroe número uno, etc.) y como la violencia se tomaba las páginas de la Crisis misma dejando un rastro de sangre en cada página, me desilusioné. Por el contrario, la llamada Guerra Civil publicada un año después y que narraba la lucha entre los héroes de Marvel, divididos entre aquellos que deseaban unirse a la nueva Acta de Registro del gobierno y los que decidieron continuar como vigilantes al margen de la Ley, me atrapó hasta el final. tenía violencia? Si, pero no era el motor que impulsaba la historia y no se usó de forma gratuita. Cada acto de violencia extrema plasmado en la Guerra Civil tuvo una consecuencia clara (como cuando Punisher asesina a dos villanos que deseaban unirse a la rebelión y capitán América lo encarcela). En la Crisis, Superboy-Prime asesina una miriada de personajes y para qué? Solo para que los editores pudieran quitarselos de encima, uno de ellos, Superboy el clon de Superman introducido durante el reino de los Supermanes (la saga del regreso de Superman a la vida).

Los tiempos cambian y los años pasan

Ni que hablar de los problemas que la dichosa continuidad en los cómics ha traido estos dias. Yo soy de los que defiendo que los personajes tengan un pasado y que las historias sean fieles a él. No me interesa leer 30 diferentes del "primer encuentro" de Superman con Batman, cuando ya se ha hecho una buena historia y se consideraba como "canón" del personaje, así fuera mala. En Marvel Cómics se inventaron recien una Invasión secreta para justificar porque algunos de sus personajes aparecen en más de un título al tiempo. En DC andan anunciando su Crisis Final como la solución definitiva a los problemas de continuidad (y han dicho lo mismo con cada título con la palabra Crisis en la portada desde 1986). Honestamente, a quien como lector le importa que Wolverine aparezca en cada titulo de Marvel? A mi no, eso si, siempre que el personaje sea tratado de forma consistente y se respete su naturaleza salvaje y libre. En esto le doy todo el crédito a Keith Giffen, veterano escritor y dibujante, que sostiene que al diablo la continuidad siempre que los personajes sean consistentes con lo que se espera de ellos, que aparezca en cuanto cómic quieran siempre que Wolverine se comporte como Wolverine y no como Spider-Man o algún otro. Y es que a la fecha, no conozco al primer lector que se haya roto las vestiduras porque no le explican porqué Batman no envejece y Robin si, pero si he leido muchos llamados a levantar armas cuando surgen rumores (que desafortunadamente luego se concretan) como el de Spider-Man y su nefasto pacto con Mephisto. Esta necesidad de parchar la historia pasada de los personajes se lo inventaron los escritores, no los lectores. Como dije, somos criaturas de costumbre y por eso aceptamos que ya no se mencione a la hija de Peter y Mary Jane secuestrada por Norman Osborn tan pronto nació (por allá en la saga Revelaciones que dió fin a la considerada infame saga de los clones) o que (debido a problemas legales en el mundo real) ya nadie se refiera a Superboy más que como Conner o Kon-El.

Hubo una época en que los cómics solian ser divertidos

En aquellos días, al final de cada historia, a pesar de las dificultades y sacrificios, el héroe salia victorioso y nunca perdía (ni mucho menos) sus principios. Fue una época en la que de niño quería ser el misterioso Batman, el irreverente Spider-Man y por supuesto, el todo poderoso Superman (aunque lo pusiera en apuros un tipo calvo, flaco y sin superpoderes de nombre Luthor), no solo por lo poderosos que eran en las páginas, sino porque eran una fuerza de inspiración, un modelo y un compás moral al cual aspirar a seguir. No me extraña que haya tanta violencia en las calles ni tanto niño y joven enloquecido, cuando ni siquiera cuentan con sus héroes de papel para ayudarlos a crecer. Sin embargo, pese a los medios usados, veo con esperanza que en los últimos la tendencia auto-destructiva de los superhéroes ha tendido a decrecer y a optar por un rescate del termino heroismo. Lo veo en las nuevas historias de Spider-Man dentro del ciclo que han llamado Brand new day y con Superman. Este último ha sido rescatado entre otros escritores por Geoff Johns y ha conseguido con ello que cambie un poco la mala imagen que tenia de él en el pasado. Veo surgir nuevos titulos como Lone Ranger (también conocido como El llanero solitario) que se abren espacio con personajes clásicos rescatando temas como la moral y la necesidad de hacer lo correcto por la vía correcta, aunque eso implique usar un antifaz. Pero usarlo con responsabilidad. Leo historias fascinantes fuera de la continuidad como Spider-Man: Reign, donde un anciano Peter Parker es vitoreado por su siempre rival mediático Jonah Jameson o Superman All-Star, donde un moribundo Superman recorre el camino hacia su tumba con la frente en alto y sin más remordimiento que el de no tener más tiempo para poder hacer más de lo que sabe hacer: el bien.

Supongo que es cosa de esperar que se calmen las aguas, que aquello de los pactos diabólicos y de las Crisis quede atrás y que entonces, los editores sigan pensando en continuar con historias divertidas y cargadas no solo de violencia y sexo, sino también de optimismo y conciencia moral. Para eso son los héroes a fin de cuentas, para ayudarnos a mantener alta la moral, para fijar estándares morales a seguir y para (como dijo Superman en JLA: Pesadilla de verano) "para sostenernos si caemos".

Los tiempos cambian y espero que sigan cambiando

Con fortuna, los cambios serán para bien. Si no, es cuestión de esperar, que a todos nos llega el turno de encontrar algo agradable si no en este, quizás en el próximo cambio. Son héroes de papel, pero quienes escriben sus historias son tan humanos como tú o como yo, así que toca tener un poco de paciencia. Ya llegará el día en que lea de nuevo un cómic y piense "Super!" y que el corazón se salga ya de emoción al no saber que habrá después de ese "continuará" al final de la última página.

Y se que ese día, los cómics volverán a ser divertidos.

Es sólo un punto de vista personal. Cuál es el tuyo?

Referencias:
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30 enero 2008

14 - PdVP - De superhéroes, voces e insectos




Por John J. Mejía

Alguna vez se han preguntado qué tan difícil es para un escritor sentarse a imaginar en qué peligro poner al superhéroe titular del libro que escribe, o qué recursos artísticos emplear a satisfacción en un medio como los cómics, que maneja tanto un apartado gráfico como escrito, porque no sería raro que alguien se queje porque una historia contiene mucho texto o mucho dibujo sin texto. La verdad, yo tampoco lo hacía. Me limitaba a criticar. Pero hace poco leí una entrevista con Kurt Busiek (actual escritor de la serie mensual Superman) y me puso a pensar un poco y entender como ven las cosas los autores. Igual seguiré criticando, pero al menos ahora se que les pasa por la cabeza cuando se sientan a crear.



Portada de Superman #672


El díficil arte de escribir a los Todopoderosos

Es práctica común de muchos fanáticos de los cómics (y en mayor o menor grado debo incluirme en la lista) simplemente esperar cada semana la revista en cuestión y si nos gusta la historia y/o el arte, la elogiamos y esperamos con ansia la aparición del siguiente número. Pero si no, ¡que Dios se apiade de los autores y de la casa editorial!, porque arrasamos con ellos con duras críticas y hasta amenazas de no volver a comprar. Curiosamente eso puede pasar con historias que aunque hoy resulten de poco agrado y hasta provoquen repulsión, pueden en una década o menos llegar a ser consideradas como "clásicos" (no me refiero precisamente a las reciente saga One more Day de Spider-Man, pero podría pasar). Es en este último escenario que se escuchan frases tan soberbias como "hasta yo podría escribir una mejor historia". ¿Será cierto? Otros dirán "¿qué más puede esperarse cuando se tiene un personaje tan poderoso como Superman?". Incluso hay escritores que secundan esta idea y afirman que pueden tener más atractivo personajes con menos poder físico como Spider-Man o Batman. Pero ¿es eso cierto? Ya en artículos previos se ha mencionado aquí dicho razonamiento, pero ahora podemos saber lo que al respecto piensa un escritor de cómics profesional. Esta es la respuesta que Kurt Busiek, diera a una pregunta sobre este asunto:

Nota: Antes de continuar, debes entender que las anotaciones entre corchetes pertenecen al autor de este artículo y no a las respuestas dadas por Kurt Busiek. Ahora si, continúa por favor...

bob hundhausen: [...] Es más difícil escribir al todopoderoso Superman comparado con Batman o Spider-Man?


    Kurt Busiek: Es cierto que muchos fans debaten acerca de los alcances de los poderes de Superman más que de los de Spider-Man, aunque se sabe que los fans de Spider-Man debaten también. Es así como funciona: Los personajes más poderosos atraen más fans a quienes les gusta por esa misma razón, y los fans de Superman, Thor, Hulk, Silver Surfer y otros son dados a querer ver un gran despliegue de poder. A veces parece que nunca hubieran leído cómics antes, como en la Era de Plata o Bronce, cuando a pesar de su invulnerabilidad, Superman era regularmente derrotado por poderosos aliens, o la Era Byrne cuando era derrotado con frecuencia también. Pero él siempre regresa para ganar al final, cualquiera sea la era... solo parece que hay una porción de la audiencia que desea verlo ganar ya, sin importar las consecuencias. Pero probablemente hubieron lectores que sentían de esa manera hace veinte años también e incluso, hace cuarenta años.

    Lo que creo, es que el suspenso físico es sólo parte de la historia y a menos que haya algo más ocurriendo, la historia no será satisfactoria. Siendo así, no encuentro que sea más o menos difícil [escribir Superman] que escribir Spider-Man, es sólo una escala diferente y un conjunto diferente de temas y conflictos para los personajes y demás.


Las voces de adentro

Si bien es tema de discusión si el tema de los poderes es una limitante al escribir historias para cómics de superhéroes, también lo es en un aspecto más de formato, el uso o abuso que algunos autores tienen de los recursos literarios. Para todos es aceptado que los cómics son un medio de comunicación gráfica, donde los dibujos deben transmitir la mayor cantidad de información relativa a la historia y donde los diálogos deben servir a esa comunicación. Era práctica común en los 70's encontrar además de los diálogos, cuadros de texto escritos en tercera persona que acompañaban las acciones descritas en imágenes. Algunas eran en extremo redundantes y no era raro encontrar un texto como el siguiente en una viñeta del héroe golpeando un muro:

El héroe arroja un duro golpe al muro de concreto


Este ejemplo bien puede ser sustentado argumentando que "se trata de dar a conocer al lector de qué esta hecho el muro", pero un buen artista podría hacerlo al plasmar el espesor del mismo o usando la ayuda del color. Y a fin de cuentas, lo que importa es que el héroe tiene la fuerza para romper un muro. Pero no siempre estos cuadros de texto en "off" caían en esta categoría. Algunas veces se los aprovechaba para complementar casi de forma poética la acción. Por ejemplo, siempre recuerdo una narración de Stan Lee de una escena donde Arañito evita caer colgándose de su telaraña. La imagen nos muestra la acción pero el texto subraya el esfuerzo detrás de ella:

La telaraña se arquea. Los músculos se tensan. Y el subeparedes vuela!


En la última década, estos cuadros de texto impersonal han cambiado a la forma de una "voz interior" donde el texto transcribe lo que alguno de los protagonistas (no necesariamente el titular del libro) piensa en el momento, remplazando así los otrora famosos "globos de pensamiento" con forma de nube. De nuevo, algunos autores abusan de este recurso describiendo nuevamente la acción mostrada en la imagen, solo que en primera persona. Esta "voz interior" sirvió para crear la que fuera en mi opinión, la más celebre apertura de un cómic de superhéroes:

Soy Wally West. Soy Flash. El hombre más rápido vivo!


Tal era la apertura de los cómics de Flash durante la primer etapa de Mark Waid en esa serie y se conservó durante varios años. En un sencillo conjunto de frases el autor conseguía que cualquier lector (incluso los más novatos) se pusiera al tanto de quién era el protagonista y qué podía hacer. Conseguir un efecto similar con otros superhéroes puede requerir de varias líneas y aún así puede que la descripción resultante no sea del todo clara. Por ejemplo:

Al ser picado por una araña radioactiva, Peter Parker adquirió los poderes proporcionales de una araña.


¿Qué debo entender por "la fuerza proporcional de una araña"? Ni que fuera experto en biología para saberlo. Y no dice nada de la telaraña o de su capacidad para pegarse a los muros o de su nombre de batalla: Spider-Man. Para explicar todo ello necesitaría de más líneas. ¿Ven ahora a qué me refiero?

Recientemente Waid volvió a la serie y curiosamente, uno de sus primeros aportes fue eliminar el aparente abuso en que cayó el uso de este recurso, haciendo que el mismo protagonista se cuestionara sobre la cantidad de tiempo que pasaba dedicado a sus pensamientos, viviendo dentro de su cabeza y se propone dejar de hacerlo (en All Flash #1). Uno de los lectores de Superman #672 (donde Busiek introduce a una nueva Reina Abeja en la mitología de Superman) parece tener una opinión similar, puesto que se quejó con el autor sobre el aparente abuso de este recurso:

Z. Adkins: [...] En las últimas ediciones, Superman y el resto del reparto han estado narrando sus propias acciones y las de otros. En mi opinión esto es poco realista e innecesario en un medio visual como los cómics.



Fragmento de la pagina 12 de Superman #672


    Kurt Busiek: [...] No creo que los cómics sean un medio puramente visual; creo que la combinación de arte y texto es particularmente poderosa [en este medio] y me gusta usarla. Trato de no poner a los personajes simplemente a repetir lo que está en el arte, a menos que haya alguna razón caracterizacional para que ellos lo hagan. Pero usualmente intento usarlo para añadir textura o puntualizar historias. Por ejemplo, en la página donde Lana está arrastrándose por el ducto de ventilación, el texto menciona que ella está en un ducto de ventilación, que conduce a otro ducto y a una red de ductos y que ella se abre camino a través muchos de ellos y que avanza hacia abajo, sin preocuparse mucho hacia adonde se dirige mientras siga alejándose de donde ella estaba. Sin los textos, ves que ella avanza a través de una gruta pero no podrías saber que es un ducto de ventilación, ni que está abriéndose camino a través de muchos de ellos ni que está yendo hacia abajo. Observando sólo el arte, ella podría estarse arrastrando 40 metros por un corredor y luego alcanzar una escalera que sube. En otras páginas, la narración de Superman nos permite saber que el no arroja a los insectos [alienígenas] que lo atacan fuera del campo gravitacional de la Luna [donde transcurre la historia], lo cual es algo que no podemos saber por el dibujo, como tampoco de la preocupación de Superman por otros seres vivos aún cuando están intentando matarlo, o que está buscando ciertos químicos usando su super-visión, y así continúa. En muchos casos los textos hacen su trabajo, de forma que el lector entienda más de los gráficos de lo que podría lograr por otra forma, pero él no lo sabe y piensa: "Bien, puedo verlo!". Pero si remueves la información del texto, quizás no podrías verlo. Sin los textos, no podríamos saber que Lana va hundiéndose en la base, que Superman no mató esos soldados-insecto, que los guardias que vigilan a Lana no están mirando en otra dirección solo por un momento sino que lo hacen constantemente, y sigue y sigue.

    Finalmente, si los textos son completamente innecesarios, los lectores pueden saltárselos y aún entender todo lo que necesitan saber. Pero si yo pensara que ese es el caso, no los usaría en primer lugar. Estás ciertamente orientado a una opinión diferente, por supuesto. Pienso que Hay escritores que hacen demasiada exposición en texto y otros que hacen muy poca; la zona de confort de cada uno es diferente. Aún la mía varía de libro a libro y de historia a historia.


Cuando los críticos hablan

Creo que trabajar en un medio artístico es algo bastante complicado de por si. La razón es simple y ya se mencionó antes: Cada uno como persona tiene su propio punto de vista. Cada uno tiene una visión particular de cómo debe ser un personaje, qué reacción tendría en cierta circunstancia o cómo deberían ser sus historias. Todos en mayor medida aceptamos las mismas premisas (Superman, el último sobreviviente del planeta Krypton) y nos distanciamos en los detalles (cuál es el Krypton del que habla? El de las películas de Richard Donner? El de superseres originalmente concebido por Jerry Siegel? El yermo y frío de John Byrne?). De esta forma, cuando una historia no esta de acuerdo con lo que damos por "cierto" pues invariablemente nos parece mala, aunque a otro le parezca buena. Tal caso lo tenemos actualmente con la serie Countdown de DC Comics, que para un sector es bastante regular y mala, mientras otro la encuentra entretenida y excitante. Pero al final (a no ser que el dibujo sea tan malo que arruine la historia), la responsabilidad del éxito de una historia recaerá sobre el escritor (aunque últimamente los editores tienen mucho porque responder también).

Curiosamente, como ocurre siempre en toda actividad del ser humano, no les hacemos llegar por montones las felicitaciones por el trabajo bien hecho, pero si todo el peso de nuestra furia cuando sus trabajo no nos complace. Y ¿cómo lo toman los escritores? o ¿es que estas críticas negativas tampoco llegan a ellos?

Siempre me he preguntado, ¿los comentarios/revisiones negativos llegan a ti? ¿O simplemente los ignoras sabiendo que no puedes complacer a todos todo el tiempo? Cómo lidias con eso?


    Kurt Busiek: He estado escribiendo profesionalmente por mas de veinte años y la primera crítica que recibí, decía que mi trabajo no estaba siquiera al nivel de hacer remplazos en MARVEL TEAM-UP [título ya descontinuado de Marvel Comics]. Una docena de años o más después, otra crítica dijo que mis escritos no estaban al nivel de La muerte de un agente viajero. Y así va la cosa... al menos he fallado en comparación con estándares cada vez más altos!

    Seriamente, si no tuviera una piel gruesa para ahora, no debería estar en este negocio. Yo publicó historias para que sean leídas y las reacciones llegan después de eso, buenas y malas. Me perturba algunas veces cuando los lectores interpretan mal los hechos de una historia. Por ejemplo, he visto unos cuantos hablar de como esta edición [Superman #672] muestra a Superman siendo "golpeado por un enjambre de insectos", cuando el hecho es que no solo lo está golpeando un enjambre; está soportando todo el impacto físico que ellos pueden infligir y aún continúa en pie, con docenas sino cientos de ellos inconscientes alrededor de él. Finalmente cae por una descarga [de energía] mental y aún eso no habría sido suficiente sino fuera por los diminutos insectos en sus fosas nasales y canales auditivos amplificando el efecto del impacto. ¿Golpeado por un enjambre? Ellos ni siquiera rompieron su piel, la reina tuvo que ablandarla químicamente con su saliva, algo que algunos insectos hacen regularmente a las personas, así en este caso una super-insecto se las ingenia para hacérselo a Superman. Pero dejando aparte las interpretaciones, si a ellos no les gusta el resultado, están en todo el derecho de decirlo, tal como yo lo hacia cuando escribía a las columnas de cartas [una sección que brilla por su ausencia en los cómics de hoy]. Es parte del proceso.


Así las cosas, Busiek y otros en un negocio similar, donde su trabajo esta expuesto al escrutinio público, no se abstienen de mostrarse solo por el temor de fracasar. El mismo Michael Jordan erró más de dos mil cestas y aún así es considerado el mejor jugador de baloncesto de la Liga norteamericana. No queda más que aprender que no se puede complacer a todos, que hay que dar lo mejor de si en cada entrega y que es mejor no meterse con insectos alienígenas.

Nos vemos en la próxima entrega!

Referencias




Los extractos de la entrevista a Kurt Busiek fueron traducidos y reproducidos con autorización previa del autor original. Pueden consultar esta y otras entrevistas a Busiek sobre su trabajo en la serie Superman en "QfK" Forum. Agradecimientos a Superman Homepage.com por facilitar este material.

06 diciembre 2007

13 - PdVP - Estos días oscuros




Por John J. Mejía

Si el editor de ComicVerso tuviera mi número telefónico, ya me habría timbrado para (en medio de improperios), reclamar por la demora en los artículos prometidos. El compromiso pactado hace varios meses (el último fruto de una "ardua" negociación) era tener un artículo disponible para el primer viernes de cada mes. Por un giro del destino, la fecha se desplazó al último viernes de mes, pero ni así pude cumplir con mi cuota. La pregunta obligada en este caso sería "¿Por qué?". Puedo citar en mi defensa muchas y muy validas excusas: Recarga laboral, enfermedad (no teman, ¡viviré!) u otras ocupaciones. De todas ellas, la única realmente valida para mi, como lo es para cualquier fanático de cualquier cosa, es sólo una. Piénsenlo bien. Por qué un fanático de los cómics deja de escribir sobre cómics? "Porque madura" dirán algunos. Puede ser, pero no se hagan muchas ilusiones.

La razón es que se pierde el interés.

Y es aquí donde el animado y fiel lector de esta columna pierde la compostura, se desgarra sus vestiduras y exclama a todo pulmón: "¡Cómo es posible! ¡Esto es el Armagedón!" y no lo es tanto, pero casi.

Como muchos otros apasionados por el arte de los cómics, mis principales fuentes de vicio provienen de los personajes clásicos de la infancia como son Superman, Batman, Mujer Maravilla y el Hombre Araña. Estos íconos de DC y Marvel Comics han sido mis favoritos por mucho tiempo y cuando busco noticias sobre cómics, presto mucho interés a cualquier cosa relacionada con ellos. Perdón, permítanme corregir: "prestaba" interés. La culpa de que ya no me sienta tan atraído por estos personajes recae directamente en las directivas editoriales de los mismos. A ver si puedo exponer mis desavenencias con claridad:

Aviso: potenciales revelaciones sobre hechos ocurridos y por ocurrir (tal vez) siguen a continuación, así que lean bajo su propio riesgo.


  • Hace más de un año, DC comenzó su infame campaña para llevar a sus principales personajes (Superman, Batman y la Mujer Maravilla entre ellos) por un camino tortuoso de dudas, desconfianza, inseguridad y caos. Todo el Universo DC se tornó oscuro: Batman desconfiaba hasta de su sombra; Superman dudaba incluso que 2 + 2 diera 4; y la Mujer Maravilla se convirtió en una asesina a sangre fría. En ese momento, DC anunció su evento de celebración de los 20 años de la Crisis en Tierras Infinitas y fue así como nació Crisis Infinita) (Más sobre estas "Crisis" en 03 - Reflexiones sobre 20 años de Crisis en DC).

  • Los representantes de DC (con su editor Dan Didio a la cabeza) anunciaron que luego de esta Crisis, el Universo DC retornaría al brillante Universo superheroico que una vez fue. Todos pensamos que se referían a que nuestros amados héroes brillarían de nuevo como los reconocidos representantes del bien que por derecho de nacimiento eran. Error. Se referían a que traerían de vuelta cuanto concepto del pasado quisieran, entre ellos muchos eventos y personajes de la llamada Era de Plata (y muchos de ellos borrados de la continuidad por las Crisis anteriores, como la original Legión de Superhéroes del siglo XXXI) e incluso, revivir el sobrevalorado "Multiverso", que desapareciera luego de la Crisis en Tierras Infinitas. ¿Qué resultó de esto? Un caos editorial, donde ni escritores ni los fans, saben realmente cuál es el pasado de sus personajes o el alcance de sus poderes o qué es "oficial" y qué no. Puede ahora Superman mover planetas como en la Era de Plata? Tuvo Batman un hijo con Thalia?

  • Si todos recuerdan lo que ocurrió antes y durante la Crisis en Tierras Infinitas y son sus mismos protagonistas, como puede ahora existir Kara Zor-El (Superchica) si ella murió en la mencionada Crisis? En lugar de dar respuestas, DC se limita a dar evasivas e improvisar, buscando distraer con historias donde masacran cuanto personaje les place y donde ni siquiera los clásicos y amados Nuevos Dioses de Jack Kirby se salvan. Uno pensaría que con la experiencia pasada sabrían mejor como hacer estos radicales cambios, pero que va. Los que participaron ya no están o no quieren estar. Y los nuevos (como ocurre en todo trabajo) sólo quieren imponer su criterio e ignorar las enseñanzas de sus predecesores porque “todo lo hacen mal”. Para finalizar, anuncian que todo quedará resuelto el próximo año (tal como dijeron hace un par de años) con la última y definitiva Crisis Final. ¿Realmente esperan que alguien les crea?

  • Batman ha sido quizás el personaje más ultrajado en la historia reciente de DC. Pasó de ser un amigable superhéroe, a un oscuro vigilante en los 90s, a un paranoico hijo de la chingada en la pre-Crisis Infinita y hoy no se sabe si lo sigue siendo o no. En algunos números se muestra amigable y en otros como en All Star Batman y Robin de Frank Miller y Jim Lee, se lo muestra como un grandisímo (...). Y para rematar, hay rumores de que piensan darlo de baja y convertirlo en el mártir de la próxima Crisis. Ya hay versiones encontradas al respecto, pero nada parece seguro para el encapotado vigilante de Ciudad Gótica.

  • Y qué del Hombre Araña? Nuestro amado trepamuros ha tenido una de las continuidades más respetadas y mejor cuidadas del medio. Tenía algunos baches, como era de esperarse para un personaje de estos, pero nada para perder el sueño. Y entonces, los autores de sus aventuras comenzaron a torcer el camino, todo en aras de llamar la atención de nuevos lectores (en la forma equivocada a mi modo de ver). En lugar de producir aventuras emocionantes, llamativas, decidieron que sólo el pasado podía corregir sus problemas del presente. Primero, revivieron a Norman Osborn, el Duende Verde original. Cierto es que este personaje es un gran villano, pero su muerte fue muy significativa para el Universo Marvel (junto con la de Gwen Stacy, suele ser referida como el momento en que Marvel perdió su inocencia) y su presencia hoy en el mundo del Hombre Araña no pasa de ser la de un villano más del montón. Fue sobreusado y ahora ha perdido parte de su encanto.

  • Por la misma época, deshicieron de forma deshonrosa una de las mejores muertes de un personaje de reparto, la muerte de Tía May. Y todo para qué? Para ponerla ahora de nuevo en su lecho de muerte y hacer que Peter Parker (el alter-ego del Hombre Araña) vaya por cada rincón del Universo Marvel vendiendo su alma al mejor postor con tal de salvarla. ¿Cuál es el fin de este giro argumental? No es un secreto para nadie que Joe Quesada, editor en Jefe de Marvel, hace mucho quiere devolver a Peter su status-quo de héroe solitario y por solitario se entiende "soltero". Así que el diablo finalmente salvará a la Tía May a cambio de disolver para siempre su matrimonio con Mary Jane Watson. Incluso la borrará de su pasado. Si estos "rumores" se confirman, no es de extrañar que comiencen a publicarse historias no nuevas, sino recuentos de cómo ocurrieron los hechos del pasado "oficialmente" ahora que Mary Jane no está en su vida.


Como mencioné en un artículo pasado (12 - PdVP - Dragonball y el misterio de la Continuidad) las editoriales están atascadas con la continuidad de sus personajes. Ya no quieren hacerlos "crecer" más. Yo soy uno de los que pensaba que lo mejor era apagar y empezar de nuevo de ceros. Pero… Hace poco, Marvel Comics puso en la Web 2500 títulos de historias clásicas (muchas con más de 30 años encima). Reconocí entonces que sin la continuidad de las historias de estos personajes extendidas hasta el presente, muchos nuevos lectores no sentirían la curiosidad de revisar esos clásicos. Si no hubiese continuidad, algunos podríamos ir a esa biblioteca virtual más que todo por nostalgía, pero no por la curiosidad de saber como fue que un personaje conoció a otro, cuándo se casó o cuándo murió (por primera vez en muchos casos). ¿Qué interés habría en revisitar las ediciones originales de las Secret Wars de Marvel para conocer el verdadero origen de Venom si aceptamos como "oficial" un origen alterno como el de la serie animada de los 90s o el de la película (Spider-Man 3)?.

Al pensar en esto, acepté la importancia de mantener la continuidad. Pero una en la que se pueda confiar. De que me sirve leer la muerte de Superman y el Reino de los Supermanes si ahora DC me dice que esa historia no es "oficialmente" la versión de cómo ocurrieron los hechos y que espere por una nueva versión. Para qué quiero buscar el clásico donde Mary Jane conoce a Meter Parker y pronuncia su celebre “¡Acéptalo Tigre, te sacaste la lotería!” si ahora resultara que ella no existió en su pasado. ¿Para qué? No pensé que esto de la continuidad me diera tan duro como fan. No imagino como fue en el 86 cuando resetearon la historia de Superman para los fans de aquel entonces (yo era un fan pero para cuando supe que habían hecho eso, ya estábamos en los 90s y fue más fácil aceptarlo. Y antes de escuchar reclamos, recuerden que entonces no había Internet y las noticias de los cómics se movían más lentamente que ahora).

Señores editores, denle un pasado a sus personajes y por encima de todo, respétenlo. Si lo cambian en el transcurso de los años, respétenlo y no quieran luego encajonarse en cómo devolver el original. Avancen. Y señores fans, no seamos tan exigentes con estos personajes de ficción que existen más que nada para efectos capitalistas. Es un hecho que ni siquiera los mismos fans gustamos de las mismas historias. Estoy seguro (porque he leído testimonios en Internet) que muchos disfrutan de estas historias amalgamadas y de conceptos como el regreso del multiverso, así como del próximo "reset" de la historia del Hombre Araña, tanto como otros la detestan o los que (como en mi caso) preferirían que fueran parte de una "historia imaginaria", las olvidaran y continuaran adelante. Supongo que no puedes complacer a todos, verdad?

Por estas y algunas otras razones, no comparto la dirección que DC y Marvel Comics están tomando. Pero aún tengo esperanza. Esperaré a que pase la tormenta y se calmen las aguas. Tengo fe que en 5 años o menos podré estar riéndome de estos días de confusión y caos. Mientras, seguiré el desarrollo de los acontecimientos desde la barrera, confiando en que mis favoritos no sufrirán demasiado y que, al final, saldrán de nuevo victoriosos en alguna forma. Entonces volveré a seguir sus aventuras con renovado interés.

Ahí lo tienen. Ese es mi punto de vista personal al respecto.

¿Cuál es el tuyo?

28 septiembre 2007

12 - PdVP - Dragonball y el misterio de la Continuidad



Por John J. Mejía

"Un poco torpe, alegre y muy cariñoso". Con estas palabras el narrador describe la personalidad de Goku en el último capítulo de la serie japonesa Dragonball, creada por Akira Toriyama como manga en 1984 pero que alcanzó su mayor popularidad en las pantallas de televisión. En los 90s este Animé se convirtió en todo un fenómeno, especialmente en Latinoamérica, donde la serie fue (y aún hoy es) transmitida sin mayores cortes ni censuras. La característica más sobresaliente de esta serie y la que en un momento dado llamó la atención de padres e hijos (más allá de la excesiva violencia que reinó especialmente durante la temporada Dragonball Z) fue el hecho de que los protagonistas envejecían, algunos se casaron e incluso tuvieron hijos y nietos. Durante los 508 capítulos y casi 20 películas, la serie mantuvo una creciente continuidad.


La continuidad de una historia (cualquier historia que se prolongue en el tiempo) es la que le permite a los protagonistas de la misma, crecer y evolucionar. Claro que para ello se requiere de una poca complicidad por parte del lector, en el sentido que los autores de las historias requieren que el lector guarde en la memoria los recuerdos de esas historias pasadas. Esto le evita al autor tener que contar en cada nuevo capítulo detalles del pasado. De dónde viene el protagonista, cuándo se casó, dónde perdió el ojo izquierdo, etc. Esta facilidad no es impedimento para que, de cuando en vez, se publique una breve reseña recontando sus orígenes o un evento del pasado que resulte crítico para la nueva historia que se va a contar. Algo como lo que acostumbraban algunos shows de televisión de los 90s, que siempre incluían algún capítulo hacia el final de cada temporada, donde repasaban los mejores momentos hasta el presente, haciendo énfasis (si era el caso) en apartados que requerían fueran tenidos en cuenta por el televidente para los capítulos finales.

En la primer temporada de Dragonball conocemos a Goku en sus primeros años y como poco a poco va encontrando los amigos que lo acompañaran durante la serie. Juntos comparten aventuras cada vez más complejas y elaboradas. Hacia el final se nos presenta a un Goku adolescente que debe cumplir con un compromiso de matrimonio previamente pactado con un personaje que aparece a mitad de temporada, la valiente y decidida Milk (nombre dado en la traducción mexicana de la serie). Para la siguiente temporada el nombre cambia a Dragonball Z y de entrada se anuncia que han pasado varios años y que ahora hay un pequeño Goku, que tiene por nombre Gohan. Mucho de esta nueva temporada muestra el camino seguido por Gohan para convertirse en un poderoso guerrero, siguiendo los pasos de su padre. A esta altura ya los televidentes debimos sufrir con la muerte de Goku, así como celebrado su regreso a la vida para salvar el día (como todo héroe que se respete), gracias a la magia de las esferas de Dragón. La primera vez que Goku o alguno de sus amigos visitó la tumba, el golpe para los fans fue bastante fuerte, toda vez que se les había tomado bastante cariño. Pero luego que este ciclo de muerte y resurrección se repitiera (notan como use antes la expresión "la primera vez"?), estas visitas al otro mundo pasaron a convertirse en sólo eso, visitas. Un recurso empleado y abusado para mantener a algunos protagonistas fuera de escena y poder dar pantalla a nuevos personajes o evolucionar a algunos coprotagonistas del pasado.


En los cómics el tema de la continuidad fue introducido hace ya varios años pero pareciera que hoy día comienza a convertirse en un arma de doble filo. Marvel Comics fue una de las primeras compañias editoriales en aprovechar el tema de la continuidad en favor de sus historias. Spider-Man por ejemplo, comenzó como las aventuras de un adolescente que adquiere poderes y habilidades proporcionales a los de una araña. Lleva una vida tranquila en los suburbios, donde vive con su anciana tía, mientras va al colegio y cursa sus estudios regulares hasta graduarse. Pasa luego a la universidad, donde conoce a su primera novia, quien luego morirá gracias a las mañas de uno de sus peores enemigos, comenzando así un período de duelo y aceptación que dura varios meses. Con el tiempo se gradúa de la universidad y comienza su vida profesional, cosa bastante difícil debido a sus actividades como el trepamuros del barrio, pero que no le impiden enamorarse de nuevo y casarse con la sensual Mary Jane Watson. Y ahora qué? Hijos? Envejecer? Morir? Quedarse en los treinta y tantos por siempre mientras el resto del mundo continúa cambiando? Retornarlo a una fase previa de su vida, con la edad actual pero sin los compliques del matrimonio? He ahí el dilema con la continuidad. Hasta dónde llevar la evolución de un personaje sin que (en el caso de los cómics comerciales) se pierda su atractivo y pueda continuar explotándosele.

Otro caso particular en los cómics de Marvel es el del Señor y la Señora Fantásticos. Hace ya varios años tuvieron un hijo, Franklin Richards, y aunque él niño ha crecido, sus padres parecen no envejecer.

El ejemplo más claro del caso donde un personaje envejece más lento que los demás a su alrededor lo encontramos en Batman. Su compañero de aventuras, Robin, comienza sus andanzas a muy temprana edad, lo que le gana el sobrenombre de "el chico maravilla". Con el tiempo tuvo la edad y el coraje para independizarse, mientras que Batman adoptaba (luego de algunos meses en tiempo del cómic, lo que puede equivaler a algunos años en tiempo de nuestra Tierra, según conveniencia de la casa editorial) a un nuevo Robin para luchar a su lado. Este nuevo Robin encontró un final trágico a manos de los lectores, que votaron y decidieron que muriera (en un evento bastante publicitado en su época). Un tiempo después, un nuevo Robin apareció para ocupar su lugar, esta vez con el beneplácito de los lectores. mientras el Robin original se reforzaba en su identidad como Nigthwing. Es así que luego de varios años y de que el Robin original es ahora un hombre adulto, nos encontramos con un Batman que no ha envejecido al mismo ritmo. Un paradigma de los riesgos de la continuidad.

Otro problema con el que se encuentran los lectores en ocasiones, ocurre cuando un autor decide cambiar ciertos aspectos del pasado para favorecer una historia nueva, hecho que puede ocurrir de forma accidental o intencional. En consecuencia, los editores intentaran conciliar ese pasado con el nuevo mediante alguna explicación más o menos convincente. O en algunos casos, la prudencia les indicará que es mejor "dejar así las cosas" e ignorar la divergencia. Un ejemplo lo brindó Joeph Loeb durante su paso por Superman, donde alteró la versión aceptada del origen del personaje y luego crearon toda una saga ("Regreso a Krypton") para justificarla. Pero la cosa se complicó y llevó a más y más cambios que han hecho que hoy día nadie sepa a ciencia cierta qué es "oficial" en la historia pasada de Superman.

Para la tercera y última temporada (y más corta sea dicho de paso) llamada Dragonball GT, Goku regresa con su esposa y amigos, luego de pasar varios años entrenando por fuera. Sus hijos están ya bastante crecidos y como ya se había revelado previamente, la herencia extraterrestre de Goku le permitió envejecer a un ritmo mucho más lento que el resto de sus coprotagonistas, conservándose más joven que ellos. Sin embargo, los autores consideraron que la serie se había alejado mucho de sus raíces, así que en un intento por revivir la magia de la serie original y atraer a nuevos y jóvenes espectadores, hicieron que Goku volviera a ser niño. Con eso tendrían Goku para rato sin preocuparse porque el resto del mundo continuara cambiando.


Algo que tienen claro los autores es que las historias de sus personajes deben cambiar de tono conforme pasa el tiempo. Cuando Goku comenzó sus andanzas en busca de las esferas de Dragón, la serie estaba orientada a niños. Para la etapa Dragonball Z estos niños estaban ya más grandes y pedían mayores emociones (lo que en algún momento se tradujo en mayor violencia y derramamiento de sangre, lo que origino algo de censura en varios países). Esta misma filosofía la tienen creaciones literarias como el célebre Harry Potter, de la inglesa J. K. Rowling, donde cada nuevo libro iba aumentando en tono respecto a la trama y forma de narración, al igual que iban creciendo los lectores originales de la misma.

Para personajes como Spider-Man o Superman, ya con varias décadas encima, es complicado el tema de la continuidad. Nadie quiere que su superhéroe favorito envejezca o quiere leer las historias de sus hijos o nietos. Cada generación quiere leer sobre las aventuras de Peter Parker y Clark Kent, los rostros y nombres "reales" bajo los disfraces de colores. Y cuando algún osado editor ha intentado sacarlos del juego, los mismos fans se encargan de obligarlo a volver al punto de partida. Así las cosas, las editoriales no pueden ya permitir que sus héroes sigan envejeciendo. Qué hacer entonces? En 1986, DC Cómics se las ingenio para producir la historia de un megaevento que terminó con el relanzamiento de varios de sus personajes icónicos (Superman uno de ellos), contando de nuevo sus historias desde cero. Siendo así, la máxima "lo viejo vuelve a ser nuevo" se hizo popular. Pero esta clase de trucos no puede repetirse indiscriminadamente (aunque en los últimos años DC parece haberlo olvidado). Cómo tener entonces un Spider-Man que de nuevo sea adolescente y atraer a nuevos lectores? Marvel se la jugó creando una nueva línea de cómics a la que llamó Ultimate y donde comenzó de ceros las aventuras de sus personajes más populares, situándolas en el presente y no en la Tierra de hace 30 años. Contentos los nuevos lectores y contentos los más antiguos. Pero estos son sólo paños de agua tibia que no resuelven el problema de fondo. Estamos en una época y momento donde las series de estos personajes se encuentran estancadas y no se tienen nuevas fórmulas para mantener jóvenes a los protagonistas sin repetir lo que otros ya hicieron.

En el cine tenemos el fenómeno de James Bond, agente 007. Durante décadas vimos sus aventuras en el celuloide. Siempre el mismo agente, aún cuando el mundo a su alrededor cambiaba y también los protagonistas, cada vez que el anterior envejecía. Recuerdo que en algún momento se planteó contar que el 007 y el nombre James Bond, eran un código pasado de agente a agente a través del tiempo. Esta historia no se concretó y fue así como finalmente se decidieron por relanzar de nuevo la saga. Desde el principio, comenzando con el título que lo empezó todo (en los libros, no en el cine): Casino Royale (de 2006, película número 21 de la serie cinematográfica "oficial" de James Bond).


Al final de Dragonball GT, Goku libra su última batalla y para dejear en claro que es la última, no va al otro mundo sino que se pierde en los cielos, montado sobre el lomo del Dragón Shen-Long. En un emotivo capítulo, este pequeño Sayayin visita a varios de sus amigos para despedirse. Será acaso hora que los cómics con una continuidad extensa cuenten también su historia final de forma oficial? Porque muchas veces se han contado los finales para estos personajes (de hecho en el último año ha estado muy de moda en Marvel), pero todos ellos en el futuro, un posible futuro, pero no de forma "oficial". Quizás sea hora que los fans de antaño podamos despedir a nuestros héroes y que nuevos comienzos surjan para las nuevas generaciones. Hacer popular de nuevo aquello de "lo viejo es nuevo otra vez". A fin de cuentas que nada es para siempre, ni siquiera los héroes de papel. Que agradable sería poder despedir a esos héroes nuestros con una sonrisa y abrir los brazos para recibir a los nuevos. Poder decir de ellos no "siquiera lo acabaron porque ya estaba aburridor", sino gritar como aquel narrador en la despedida de Dragonball: "Todos adoraban la manera de ser de Goku!".

Todo tiene un final. Aceptémoslo. Y demos la bienvenida a un nuevo comienzo. Esa es al menos mi sugerencia, un punto de vista personal.

"La historia de Dragonball ha llegado a su fin".

Más sobre continuidad

Recientemente, Zona Negativa publicó un artículo donde de manera breve explica los inconvenientes que causa una continuidad en personajes de larga data. El artículo contiene también avances de historias por ocurrir tanto en Marvel como DC Comics, así que procedan con cuidado. El enlace: Buscando el efecto Superboy Prime en Marvel gracias al New Avengers 31

Referencias en Wikipedia