24 mayo 2007

Orson Welles y Batman



Si ya habían leído el artículo y no desean leerlo todo otra vez, diríjanse al final del artículo, donde encontrarán otra vez este aviso de actualización.



22 de Junio de 2006

El tema de este texto no es nuevo. Sin embargo, ante el inminente regreso de Superman a la pantalla grande y dada la gran cantidad de rumores y especulaciones que han circundado a la película me pareció adecuado mencionarlo, sobre todo tomando en cuenta que nunca se le ha dado un seguimiento adecuado en español fuera de una nota aparecida en Zona Negativa hace unos meses. El texto original de Millar, aparecido en su columna en Comic Book Resources el 26 de septiembre de 2003, puede ser leído (en inglés) en los archivos de CBR. La siguiente traducción es obra mía y es presentada aquí con fines exclusivamente de difusión.

ORSON WELLES Y BAT-MAN

Los superhéroes tienen más de sesenta años, pero es hasta ahora (y tal ni siquiera ahora) que están adquiriendo un nivel de respetabilidad mediática. El crimen, el horror, el romance, e incluso la ciencia ficción han tocado el corazón de La Academia a lo largo de los años y han sido alabados como adultos o sofisticados de una manera que nunca sucederá con nosotros, y existen dos razones para ello. La primera es que los superhéroes se ven tontos de una manera que ni siquiera los vaqueros pueden. Los amo y siempre lo haré. Pero el público en general no puede reprimir una sonrisa cuando ve a Ben Affleck vestido como el quinto miembro de Village People. La otra razón es que los escritores y directores asociados con el material de superhéroes a lo largo de los años no ha sido precisamente de la variedad "Apocalipsis Ahora". Eso ha cambiado recientemente con gente como Bryan Singer, Ang Lee, David Goyer y Christopher Nolan, pero por los primeros cincuenta años nos tuvimos que conformar con directores modestos y la ocasional luminaria en elencos sin gracia alguna.

Pero todo pudo haber sido diferente si las circunstancias nos hubieran sido un poco más favorables justo después de la guerra. El embriónico concepto de los superhéroes no tenía ni diez años de existencia cuando el más ilustre director de su tiempo, Orson Welles, consideró seriamente la posibilidad de hacer una película de Batman e incluso llegó a tener diseños de producción, un primer esbozo de guión y algunas fotografías del casting en las que aparecen varios de sus amigos y colegas vistiendo prototipos de lo que sería el vestuario terminado. Un amigo mío llamado Lionel Hutton, crítico de cine y respetado historiador cinematográfico, tuvo un acceso sin precedentes al legado de Welles como parte de la investigación para la biografía que está a punto de publicar (la próxima Pascua) y se encontró con esta sorprendente información en una enorme pila de notas y recortes que otras gentes habían omitido reportar. Lo cual es otra muestra de la irrelevancia de los comics incluso entre las artes populares y el completo desdén por el tema, tal como mencione antes. El hecho de que Orson Welles contemplase hacer una película de Batman en 1946 resulta glorioso y fascinante para gente como yo, pero es vergonzoso y burdo para los aficionados de Welles.

No es un secreto el amor que Orson Welles sentía por los pulps, habiendo dado su voz a "The Shadow" en el radio y concebido el ilustre engaño de "La Guerra de los Mundos", pero su amor por los comics hasta su muerte en 1985 es un hecho mucho menos conocido. Lo que es sorprendente es que su apreciación por el medio no era un secreto, ya que escribió un artículo en 1973 para The Village Voice alabando el "Green Lantern/Green Arrow" de Denny O'Neil/Neil Adams (La Verdadera Contra-Cultura Reside Aquí) e incluso asistió, sin ninguna fanfarria, a una de las primeras convenciones de comics organizada por Phil Seuling. Tal vez no sea un accidente que sus esnobistas seguidores hayan decidido ignorar todos estos hechos, pero el extenso tomo de Hutton explora este aspecto de su persona en gran detalle y yo fui suficientemente afortunado de poder darle un vistazo a un borrador del mismo para beneficio de esta columna. los diarios de Welles están plagados de referencias ocasionales a los libros que leía en ese momento y denota su entusiasmo particularmente a finales de los sesentas y principios de los setentas por la nueva oleada de escritores y artistas que dieron cierto nivel de respetabilidad al medio por el que él tanto afecto sentía. Sin embargo, la auténtica carne del libro está en los detalles de su propuesta para la cinta de Batman y los ocho meses de su vida que desperdició en la pre-producción de la misma tras el éxito de "Jane Eyre" y "El Extraño".

Sus primeras reuniones con National Comics (que después se convertiría en DC) datan de 1944 para empezar a discutir el proyecto de Batman, pero su trabajo no empezó realmente hasta después de completar "El Extraño" en 1946, cuando Welles se lanzó de lleno al proyecto. Reuniendo a muchos de sus amigos y colegas del "Ciudadano Kane", él proponía "una experiencia cinemática, un caleidoscopio de heroismo y pesadillas con una imaginería nunca vista, salvo en el subconciente de Goya o del propio Hawksmoor." Welles planeaba que Batman fuese un Psico-Drama adulto, pero combinado con lo que él describía como la "emoción cardiaca de los seriales matutinos de sábado, con un toque de respetabilidad y un estilo de dirección cinética jamás intentado en la historia del cine americano." Muchos de los bocetos de producción que comisionó a Greg Tolland están en sus notas y provocan un estremecimiento de la columna al verlos.

Desafortunadamente no tengo permiso para mostrar aquí los más elaborados, pero estarán disponibles en el libro, junto con el tratamiento de 36 páginas que Welles escribió para una película que empieza con las muertes de Thomas y Mary Wayne (no tengo idea de porque sea Mary) y termina con Batman desenmascarado y peleando por su vida contra el Joker, el Acertijo, Dos Caras y Gatúbela en una prisión de la que ellos han asumido el control.

Pero lo que más disfrute fueron las notas del casting y las cartas de confirmación de los actores, tales como George Raft asumiendo el papel de Dos Caras (después de que Bogart lo rechazara), James Cagney como el Acertijo, Basil Rathbone como el Joker y la antigua amante de Welles, Marlene Dietrich como una exótica Gatúbela con el mismo colorido pasado que Miller diera al personaje cuarenta años más tarde en "Batman: Year One". Robin no aparece en la película, y el casting del propio Batman se convirtió en la razón de que la película quedara trabada y consignada a los libros de historia. Welles deseaba interpretar él mismo los papeles de Batman y Bruce Wayne, pero el estudio quería a un protagonista más tradicional como Gregory Peck. Peck aceptó y supuestamente incluso se tomó una foto en un traje improvisado durante una pausa entre la filmación de "The Yearling" y el clásico "Duelo en el Sol". A Welles, sin embargo, le molestó esta decisión del estudio. A pesar de ser amigo de Peck, el sentía que cambiar el cast podría comprometer su visión de la historia, y estaba especialmente furioso ante la sugerencia del estudio de que, si realmente quería aparecer en la película, podía reemplazar a Rathbone e interpretar al Joker. Las pláticas terminaron abruptamente, Welles retiró todo el trato y se lanzó de lleno a trabajar en "La Dama de Shangai" y la adaptación cinematográfica de Macbeth en la que había estado trabajando por un tiempo.

La tragedia para los aficionados al cine es que, al igual que con la adaptación de "El Corazón de las Tinieblas" de Conrad que propuso Welles, el mundo no tendría oportunidad de ver una adaptación de Batman hasta la película de 1966 estelarizada por Adam West. La tragedia para los aficionados al comic es que nuestra gran oportunidad de adquirir respetabilidad, cuando el género era demasiado joven y la gente aún no decidía que pensar de nosotros, se perdió a causa de algo tan trivial como una discusión de casting. La película pudo ser un desastre, no lo podemos saber, pero las notas de producción, el tratamiento y el primer borrador que he estado leyendo las últimas dos semanas me hacen pensar que pudo haber redefinido el cine. Esta pudo haber sido su obra maestra y, quien sabe, pudo haber lanzado el renacimiento de los superhéroes que estamos viviendo ahora con directores y elencos de calidad dos o tres generaciones antes. ¿John Ford respondiendo a "The Bat-Man" con una película del "Capitán América? ¿Cary Grant y Katharine Hepburn como Clark Kent y Lois Lane? En alguna extraña realidad paralela esas cosas son DVDs acumulando polvo en nuestros libreros y Clint Eastwood está esperando que algún estudio decida darle una oportunidad a su vieja y divertida película "Los Imperdonables" la próxima vez que se junten a evaluar propuestas.

Aunque uno no puede dejar de preguntarse como hubiese resultado una película de Batman concebida y dirigida por Orson Welles, es necesario señalar que el texto anterior es enteramente producto de la imaginación de Mark Millar. Si bien es cierto que Welles sentía respeto y admiración por los comics como medio, el resto de las afirmaciones hechas por Millar son inventadas o, en el mejor de los casos, basadas en especulaciones. Revisemos algunos detalles.

Lionel Hutton. El supuesto amigo de Millar parece no existir. Y si existe es poco probable que sea un respetado crítico de cine o afamado historiador cinematográfico, pues es imposible encontrar un sólo texto escrito por él. Millar escribió su artículo en septiembre de 2003 y anunció la salida del libro para la Pascua, lo que hubiese ocurrido en abril de 2004. A la fecha no existe ningún libro -de cualquier tema- escrito por ningún Lionel Hutton en ninguna librería o biblioteca del mundo.

Los aficionados de Welles. Millar presenta una imagen de los admiradores de Welles como esnobistas y pedantes, lo cual no puede ser enteramente cierto -y me gustaría pensar que no soy el único fan de Welles que es además fan de comics-. Si ese fuera el caso, ¿por qué ninguno de ellos reniega de otros trabajos de Welles? La Guerra de los Mundos, los radio seriales de La Sombra, la voz de Megatron en la película de los Transformers, y su casi participación en Star Wars seguramente serían mal vistos -incluso creo que aún más que Batman- por un grupo tan selectivo. Y ni hablar de su aparición en la película de Los Muppets.

Las fechas. Mark habla de reuniones desde 1944 y la pre-producción tomando lugar en 1946. Menciona que en el supuesto guión aparecen algunos de los más clásicos villanos de Batman (Joker, Acertijo, Dos Caras y Gatúbela). Pero el Acertijo fue creado hasta 1948 (Detective Comics #140). Y ¿Para qué habría de reunirse con la gente de la National si los derechos de Batman para el cine pertenecían a Columbia Pictures? Para esas fechas Columbia ya había producido un serial de 15 episodios (1943) y haría uno más en 1949. Columbia era (en áquel entonces) un estudio más bien modesto y probablemente no se hubieran podido permitir desarrollar una película como la que Welles supuestamente proponía con su elenco superestelar. Por otro lado, existen reportes de que durante los meses que Welles supuestamente pasó trabajando en The Bat-Man, en realidad estaba preparando una adaptación de La Vuelta al Mundo en 80 Días para el teatro.

El personal y elenco involucrados. Greg Toland, el cinematógrafo de Ciudadano Kane y quien supuestamente habría hecho algunos diseños de producción, estaba trabajando en otras dos películas en 1946, lo que hubiese dificultado su participación. Los actores mencionados tenían contratos de exclusividad con diferentes estudios, excepto James Cagney, quien estaba produciendo sus propias películas y que tenía una cierta rivalidad con Rathbone, lo que dificulta pensar que aceptaría trabajar con él en un rol de menor importancia.

La oscuridad del proyecto. La vida y obra de Welles ha sido extensamente estudiada y documentada. Peter Bogdanovich realizó una larga serie de entrevistas con él donde habla de toda clase de temas, de algunos proyectos fallidos y cosas que le gustaría hacer, incluyendo su apreciación por una tira cómica popular a principios de los treintas o la forma en que él hubiese hecho Drácula si se le hubiese presentado la oportunidad. ¿Por qué omitiría hablar de tan ambicioso proyecto? Cuando Tim Burton hizo Batman en 1989 hubo un frenesí mediático. ¿Por qué nadie hizo alguna referencia al respecto?

También me parece importante señalar que, si bien Welles es una de las figuras mas respetadas y admiradas en la actualidad en lo que se refiere al cine, en su época no era así. Ciudadano Kane no tuvo una buena aceptación entre el público y se supone que incluso representó pérdidas económicas para el estudio. La crítica la recibió muy bien, pero esta aceptación no se reflejó en ningún reconocimiento. En los premios Oscar de ese año recibió una sola estatuilla por Mejor Guión, en tanto que otras películas -hoy día olvidadas- fueron las ganadoras en los rubros de mejor película y mejor director. A Welles se le veía como el excéntrico director venido de la radio y el teatro con sus locas ideas para hacer cine.

Por último, hay que mencionar la columna de Millar aparecida la semana anterior a la que suscitó la controversia. En ella Millar habla de las adaptaciones de comics a la pantalla grande y de el proceso de filtraciones, rumores y especulación que se suceden en los diferentes foros de fans durante los meses previos al estreno de cada una de estas adaptaciones:

Todo empieza con los rumores en línea, los intercambios de opiniones entre un millón de gentes que acaban de enterarse de que algún estudio acaba de adquirir los derechos de su personaje de comics favorito. Unos cuantos meses de "¿Estás bromeando? Matt Damon patearía el trasero de Ashton Kutcher en ese papel" son reemplazados por el anuncio de quienquiera que haya firmado como protagonista y una nueva oleada de opiniones sobre lo buena o mala elección que fue. Después vienen los rumores sobre el contenido de la historia, las discusiones sobre lo bien o mal que suenan esas ideas, la eventual confirmación de la historia y luego una disección de lo que esto significa para la franquicia y/o nuestros personajes favoritos.

Todo se tranquiliza por algún tiempo hasta que empiezan a aparecer algunas imágenes en los sitios de películas y entonces las discusiones empiezan otra vez. Más elementos de la historia son revelados y entonces, por supuesto, aparece el teaser. Esto inicia una nueva oleada de especulaciones que sólo se ve rebasada por la aparición del trailer más largo que seguramente será exhibido con alguna película que no tienes intención de ver o tendrás que pasar una tarde descargándolo con tus amigos.. Hay que tener en mente que el trailer largo para una película de superhéroes es el mayor punto de venta para la misma así que las veinte escenas más excitantes de la película son recortadas y editadas para aglutinar ciento veinte imperdibles segundos y es entonces cuando empiezan realmente a trabajar las relaciones públicas. Vienen los paquetes de prensa, las entrevistas, las proyecciones previas y la cobertura "desde dentro". Y sólo una cosa es segura despues de los dieciocho meses o dieciocho años de anticipación: Cuando finalmente puedas ver al personaje en pantalla por los próximos ciento veintisiete minutos existe una probabilidad muy grande de que vayas a resultar decepcionado.

Viendo el desdén con el que Millar ve el enfermizo seguimiento que se da a los rumores y filtraciones en los sitios de fans, no debiera sorprendernos que haya decidido ponerlos a prueba. Ofrece una filtración, información "desde adentro" en torno a un ambicioso proyecto involucrando a uno de los héroes más populares y entonces se sienta a ver rodar la bola de nieve satisfecho de haber logrado su cometido. Y es que si descartamos los errores o contradicciones que mencionamos más arriba, todo parece tener sentido.

Welles gustaba de los comics. En muchas de sus películas -muy notoriamente en Ciudadano Kane- se aprecia la influencia visual de los comics en su composición de escenas. Contrapicados, iluminación de alto contraste para crear sombras, etc. Hay muchos toques de Eisner ahí y en otras de sus películas, como El Tercer Hombre, por ejemplo. Habiendo interpretado a The Shadow para la radio, interpretar a Batman en el cine podría verse como una continuación congruente en su carrera actoral.

Sumemos a eso que los fans rara vez checan algún dato antes de empezar a difundir rumores y le añadimos un poco el efecto "deseoso pensar", esa esperanza de que fuera cierto, que realmente existiera una oportunidad de que algo así hubiese sido posible, y es de entenderse que se haya armado un revuelo.

Sólo nos resta deambular mentalmente por ese universo paralelo donde los superhéroes fueron llevados a la pantalla con éxito desde ese entonces y maravillarnos ante las obras maestras que los pioneros de Hollywood hicieron con esos personajes que tanto estimamos. Y me quito el sombrero ante la genialidad de un autor que no sólo le jugó una broma pesada a todo un género, sino que lo hizo al tiempo que hacía un homenaje al más grande fabricante de mentiras y fantasías que haya trabajado jamás para nuestro entretenimiento.

Enorme.





24 de Mayo de 2007


Hace unos días, en la entrada titulada Comic Book Urban Legends Revealed # 103, del blog Comics Should Be Good, escrito por Brian Cronin para Comic Book Resources, apareció lo que podríamos decir es la confirmación definitiva de que la supuesta película de Batman escrita y dirigida por Orson Welles jamás existió, ni siquiera como proyecto. No solo es una negación originada en el mismo sitio donde empezó el rumor que se convertiría en leyenda urbana, sino que proporciona un dato adicional sobre la columna de Mark Millar que lo empezó todo.

En la columna original apareció una ilustración que según Millar era un diseño de producción del mismo Welles (Se trata de la primera imagen que adorna este texto). Ahora podemos identificar como autor de la imagen a un amigo cercano de Millar y afamado ilustrador de comics. A continuación traduzco el fragmento donde el editor en jefe de CBR lo identifica, explicando además el proceso seguido para degradar la calidad de la imagen.
En relación al engaño sobre Orson Welles, ese arte fue dibujado en realidad por el buen amigo de Millar, Bryan Hitch. A fin de darle un aspecto más tosco, en vez de escanear el boceto de Hitch, Millar me lo envió por fax y yo escaneé el fax, perdiendo dos generaciones de calidad en el proceso. Eso ayudó a darle un aspecto más "auténtico" a todo. Y tratándose de la última columna de Millar en CBR, fue por mucho la más popular.
Ahí tienen. Supongo que eso debiera bastar para ponerle punto final al asunto, al menos hasta que alguien decida revelar algún otro detalle al respecto.